Pedro


'San Apodo: Piedra
Icono: Se le representa macizo, con rasgos rudos, llevando barba corta y tupida y el pelo ensortijado.
Atributos: -Unas llaves (dos o tres), "A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos".
-Una vara, cetro indicativo del oficio de Pedro.

ANTES DE CONOCER A JESÚS

El nombre verdadero de San Pedro era Simón. Era hijo de Jonás (Juan) y nacido en Betsaida, un pueblo junto al Lago de Genesaret, de cuya ubicación no hay certeza, aunque generalmente se lo busca en el extremo norte del lago. El Apóstol Andrés era su hermano, y el Apóstol Felipe provenía del mismo pueblo.

Simón se estableció en Cafarnaúm, donde vivía con su suegra en su propia casa al tiempo de comenzar el ministerio público de Cristo. Simón se dedicó en Cafarnaúm al lucrativo quehacer de pescador en el Lago de Genesaret con su propio barco.


ENCUENTRO CON JESÚS

Al igual que otros tantos judíos, él junto a su hermano Andrés, estaba entre los seguidores de Juan en Betania, sobre la margen oriental del Jordán. Cuando Juan Bautista señaló a Jesús que pasaba, diciendo, "He ahí al Cordero de Dios". Andrés y otro discípulo siguieron a Jesús a su residencia y permanecieron un día con él.

Más tarde, encontrando a su hermano Simón, Andrés le dijo "Hemos hallado al Mesías", y lo llevó hasta Jesús, quien, fijando su mirada en él, le dijo: "Tú eres Simón el hijo de Juan: tú te llamarás Cefas", o sea piedra.


PEDRO SE CONVIERTE EN DISCÍPULO

Después del encuentro inicial, Pedro y los otros primitivos discípulos permanecieron con Jesús por algún tiempo, acompañándolo a Galilea (Bodas de Caná), Judea y Jerusalén, para volver por Samaría a Galilea. Aquí Pedro retomó su tarea de pescador por un breve lapso, pero pronto recibió el llamado definitivo de Jesús para ser uno de sus discípulos permanentes. Pedro y Andrés estaban trabajando en el momento de ser convocados cuando Jesús los halló y dijo: "Venid conmigo y os haré pescadores de hombres". Desde entonces Pedro permaneció siempre en la vecindad inmediata de Jesús. Después del Sermón de la Montaña y de curar al hijo del Centurión en Cafarnaúm, Jesús vino a casa de Pedro y sanó a la madre de su esposa, que estaba enferma de una fiebre. Poco después Cristo eligió a Sus Doce Apóstoles como compañeros constantes al predicar el Reino de Dios.


IMPORTANCIA ENTRE LOS DOCE

Pedro pronto sobresalió de entre los Doce. Aunque de carácter indeciso, se aferra al Salvador con la mayor fidelidad, firmeza de fe y amor íntimo; atropellado tanto de palabra como en sus actos, está lleno de fervor y entusiasmo.

Muy característica es la expresión de verdadera fidelidad a Jesús que Pedro le dirige en el nombre de los otros Apóstoles. Luego de haber hablado sobre el misterio de la recepción de Su Cuerpo y de Su Sangre y de ver que muchos de Sus discípulos lo dejaban, Cristo preguntó a los Doce si ellos también lo abandonarían; La respuesta de Pedro surge de inmediato "Señor, ¿donde quién vamos a ir? Tu tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que tú eres el el Cristo, el Hijo de Dios". Cristo mismo inconfundiblemente acuerda una precedencia especial a Pedro y el primer lugar entre los Apóstoles, designándolo así en varias ocasiones.


PEDRO SE CONVIERTE EN CABEZA DE LOS APÓSTOLES

De una manera especialmente solemne, Cristo acentuó la precedencia de Pedro entre los Apóstoles cuando, luego que Pedro lo reconoció como el Mesías, Él le prometió que encabezaría a su rebaño. Jesús les dijo: "¿quién dicen que soy yo?" Simón dijo: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo". Y Jesús replicando le dijo: "Bienaventurado eres Simón, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos (ésta es la razón por la que Pedro es representado con un par de llaves). Entonces mandó a sus discípulos que no dijesen a nadie que él era el Cristo.


DIFICULTAD CON LA PASIÓN DE CRISTO

No obstante su fe firme en Jesús, Pedro no tenía aún claro conocimiento de la misión y labor del Salvador. En especial los padecimientos de Cristo, contradictorios con su concepción mundana del Mesías, le resultaban inconcebibles, y esta concepción errónea produjo ocasionalmente la aguda reprobación de Jesús. El carácter indeciso de Pedro, que continuó no obstante su fidelidad entusiasta a su Maestro, se reveló claramente en conexión con la Pasión de Cristo. La afirmación de Pedro, sobre que estaba listo para acompañar a su Maestro a prisión y muerte, provocó que Cristo predijera que Pedro lo negaría. En el huerto de Getsemaní Pedro debió soportar el reproche del Salvador por haber dormido como los otros, mientras su Maestro sufría una angustia mortal. Al ser prendido Jesús, en un arranque de ira Pedro quiso defender a su Maestro por la fuerza, pero se le prohibió. De manera que al principio huyó con los otros Apóstoles; entonces volviendo siguió a su Señor cautivo al patio del Sumo Sacerdote, negando allí a Cristo, afirmando en forma explícita y jurando que no lo conocía. Esta negativa se debía, por cierto, no a una falta de fe interior en Cristo, sino a miedo y cobardía exterior. Su pesar fue de esta forma mayor, cuando al dirigirle la mirada su Maestro, reconoció claramente lo que había hecho.


JESÚS CONFIRMA LA PRECEDENCIA DE PEDRO

A pesar de su debilidad, su lugar como cabeza de los Apóstoles fue confirmado más adelante por Jesús, y su precedencia no fue menos destacada luego de la Resurrección que antes. Las mujeres que fueron primeras en hallar el sepulcro de Cristo vacío, recibieron del ángel un recado especial para Pedro. Sólo a él de entre los Apóstoles se le apareció Cristo en el primer día luego de la Resurrección. Pero lo más importante de todo, cuando se apareció junto al Lago de Genesaret, Cristo renovó la comisión especial a Pedro de alimentar y defender a su rebaño, después que Pedro hubo afirmado por tres veces su amor especial por su Maestro.


PREDICACIÓN DE PEDRO

De entre los muchos de Apóstoles y discípulos que, luego de la Ascensión de Cristo a los Cielos desde el Monte de los Olivos, retornaron a Jerusalén para aguardar el cumplimiento de Su promesa de enviar al Espíritu Santo, Pedro se destaca inmediatamente como el líder de todos, y es constantemente reconocido en adelante como cabeza de la comunidad Cristiana en Jerusalén. Luego de la venida del Espíritu Santo en la fiesta de Pentecostés, Pedro imparte a la cabeza de los Apóstoles el primer sermón público para proclamar la vida, muerte y resurrección de Jesús, y gana un gran número de Judíos como conversos a la comunidad Cristiana. El primero de los Apóstoles en operar un milagro público, cuando entró al templo y curó a un hombre tullido en la Puerta Hermosa. A la gente que se amontonaba en su asombro alrededor de los dos Apóstoles, les predica un largo sermón en el Pórtico de Salomón y trae un nuevo incremento en el rebaño de creyentes.

En los subsiguientes interrogatorios a los dos Apóstoles ante el Gran Sanedrín de los Judíos, Pedro defiende de manera intrépida e impresionante la causa de Jesús y la obligación y libertad de los Apóstoles de predicar el Evangelio. Cuando Ananías y Safira intentan engañar a los Apóstoles y a la gente, Pedro se presenta como juez de su acción y Dios ejecuta la sentencia de castigo dictada por el Apóstol, causando la muerte súbita a los dos culpables.

Pedro hizó varios viajes misioneros, que lo llevó a varias ciudades marítimas dónde realizó varios milagros.


CONOCE A PABLO

Luego de su conversión y de tres años de residencia en Arabia, Pablo fue a Jerusalén "a conocer a Pedro". Aquí el Apóstol de los Gentiles claramente designa a Pedro como la cabeza autorizada de los Apóstoles y de la temprana Iglesia Cristiana. La larga residencia de Pedro en Jerusalén y Palestina pronto tocó a su fin. Herodes Agripa I inició (A.D. 42-44) una nueva persecución a la Iglesia en Jerusalén; después de la ejecución de Santiago, el hijo de Zebedeo, este gobernante hizo poner a Pedro en prisión, con la intención de también hacerlo ejecutar cuando hubiere pasado la Pascua Judía. Pedro, no obstante, fue liberado de manera milagrosa, y dirigiéndose a casa de la madre de Juan Marcos, donde muchos de los fieles estaban reunidos para la oración, les informó sobre su liberación de manos de Herodes, les mandó que comunicasen el hecho a Santiago y los hermanos y entonces salió de Jerusalén para marchas "a otro lugar".

Después de su liberación Pedro hizo largas giras misioneras en Oriente. Existe la tradición sobre que Pedro fundó la Iglesia de Antioquía.


MUERTE DE PEDRO

En los últimos días su labor misionera lo dirigió a Roma, 'San donde paso los últimos días de su vida, al igual que Pablo. Algunos escritos apuntan a que Pedro y Pablo compartieron prisión. Pedro sufrió la crucifixión, pero no quiso que fuera igual que a su Maestro, porque lo consideraba indigno. Por lo que lo crucificaron al revés, con la cabeza hacia abajo. El lugar de la muerte pudieron ser los jardines de Nerón en el Vaticano.