| Historia de la hermandad hasta 2010 | ||
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En Campo de Criptana, a cinco de junio de mil novecientos cincuenta y ocho, festividad del Corpus Christi, se constituye la Hermandad de San Juan Apóstol, cuyo fin es dentro del espíritu de la iglesia, honrar a Dios Nuestro Señor en los Santos Misterios de su y Pasión y Muerte, fomentando la asistencia de penitentes a las procesiones de Semana Santa, al mismo tiempo de engrandecer y embellecer las mismas. De esta manera comenzaban los primeros estatutos de la Hermandad de San Juan Apóstol, donde quedaban reflejadas las reglas que la regirían, hace ya más de cincuenta años. Una tarde, estando D. Juan Sánchez-Manjavacas con su grupo de amigos más íntimo, le surgió la idea de crear una nueva Hermandad. Idea que fue tomando forma, cuando en la Semana Santa de 1958, y estando viendo la procesión del Santo Entierro en su balcón de la calle Castillo, ese mismo grupo de amigos se decidió a llevar a cabo dicho proyecto. No tardó mucho en formarse la primera Junta de Gobierno, que comenzó con los trabajos propios para legalizar la Hermandad, así como para la adquisición de una nueva Imagen de San Juan Apóstol, primera Imagen Titular de la Cofradía. Una vez decidida como sería la Imagen de San Juan; talla de madera policromada para vestir, se encargó al madrileño taller de Julián Cristóbal, donde trabajaba D. Faustino Sanz Herranz y que con magistral gubia tallara nuestra veneradísima Imagen titular. Cuando la Imagen de San Juan Apóstol se encontró en Campo de Criptana, se dispuso en el patio de la casa de D. Juan Sánchez, donde se llevó a cabo la bendición de la misma, a cargo de Don Juan Miguel Villar, coadjutor de la Parroquia en ese momento. El Viernes Santo de 1959, la Hermandad de San Juan Apóstol salió a las calles, por vez primera en la Procesión del Paso, con ricas túnicas y capirote en terciopelo azul, capa de lana roja con vueltas de raso blanco y cíngulo de seda blanco. También la Cofradía diseñó una peculiar indumentaria para niños. Consistía en túnica de color azul, fajín blanco, esclavina de color rojo, y en lugar del clásico capirote, se adornaba la cabeza con un gorro o solideo de color rojo, similar al de los obispos. Otro sueño de la Hermandad hecho realidad, fue el conseguir formar una banda de cornetas y tambores con un importante grupo de jóvenes. Banda que acompañaría a la imagen de San Juan y siendo el responsable de la misma, Don Juan José Herencia. Un año después, en 1960, se pensó en incorporar una Imagen Mariana para la Cofradía, eligiéndose la advocación de Nuestra Señora de los Dolores. Sería tallada, nuevamente, por D. Faustino Sanz Herranz, siguiendo Ésta los mismos cánones que la famosa Imagen murciana creada por Salzillo. Se le preparó un precioso trono tallado en madera de nogal del país, cuyo diseño corrió a cargo de Don Manuel Calzado, y el trabajo de talla de manos de distintos ebanistas locales, en los “Talleres de Muebles Herencia”. Para el cuidado de la vestimenta de la Virgen, y su aderezo una vez colocada en la carroza, se nombró como camarera oficial a Doña Maruja Perea, a la que años después se uniría Doña Pilar Valera, manteniéndose como camareras de la Hermandad durante más de treinta años. En 1963 se eligió como presidente a Don Felipe Muñoz, hombre afable que se dedicó con gran entrega a la hermandad y a cuya Junta de Gobierno perteneció desde sus inicios. Emociona saber, cómo recién llegada la Imagen de Ntra. Señora de los Dolores a Criptana y al no disponer Ésta de ubicación canónica, Don Felipe la acogió en su domicilio preparándole una habitación que hacía las veces de oratorio. Todos los años, Don Felipe reunía a la Junta de Gobierno el martes de carnaval para comenzar con los preparativos propios de la Semana Santa en lo que concernía a organización, ornamentación de los pasos, mejoras, estrenos... Este mismo año, se incorporó un tercer paso a la Hermandad con la Imagen de San Pedro Apóstol, perteneciente a un matrimonio de nuestra Villa y que lo habían adquirido para su devoción y culto particular. Esta imagen era cobijada en el domicilio de este matrimonio, e incluso en años posteriores, le edificaron una iglesia en la parte baja de la sierra de los molinos, conocida por todos como la Ermita de San Pedro. Pasados unos años, concretamente en 1965, se acordó la incorporación de mujeres a la Cofradía formando así una sección femenina, única entre las cofradías de Campo de Criptana, y cuya indumentaria era túnica de lana roja, capa de color azul con vueltas de raso blanco, y capuz de color blanco con la cruz de Malta bordada en azul, y sobre ésta, un corazón rojo partido por una daga. Esta comitiva de hermanas iba acompañando a los nuevos estandartes que también se estrenaron en aquel año. Se trataba de siete estandartes en raso blanco adornados con ricos bordados en hilo de seda y con el óvalo central pintado, representando cada uno de los siete dolores de la Virgen. A mediados de los setenta, la Hermandad comenzó a experimentar una situación de declive. Aquellos cofrades que con tanta euforia salieron en sus principios, dejaron de asistir a las procesiones, debido en muchos casos a su elevada edad, y llegando incluso a contar con un número tan escaso de nazarenos, que impedía portar los estandartes de la Cofradía. A todo esto, se sumaba que eran tiempos difíciles para las Hermandades, puesto que no se contaba con fondos suficientes. En la Junta de Gobierno celebrada el Martes de Carnaval de 1976 se incorporó a la Hermandad, D. José Francisco Fernández de Quero Cruz, que con el tiempo, y tras pasar dos años por la secretaría de la hermandad, asumió el cargo de Hermano Mayor en 1983, contando con D. Bernabé Díaz- Parreño en la Tesorería y con D. Julián Muñoz Perea como secretario, al que años después sustituiría Don Juan José Sánchez Manjavacas. Pronto sus actividades se encaminaron a buscar la manera de recabar fondos para la Hermandad pues en el apartado de subastas, no sólo los ingresos eran escasos, sino que en ocasiones había que buscar jóvenes para que gratuitamente portasen los pasos de San Juan y San Pedro, en las distintas procesiones. En 1984 y pese a las dificultades económicas, se realizaron nuevas andas para San Juan Apóstol en el taller de Francisco Alberca Torres, contando con la colaboración de distintos miembros de la Cofradía. Al año siguiente, de igual forma, se llevó a cabo la reforma de las andas de la Imagen de San Pedro. Durante esos años, la gran preocupación de la Junta de Gobierno fue buscar la manera de vigorizar la Cofradía, o de lo contrario y por los bajos ingresos, corría el riesgo de llegar a desaparecer. Una noche, después de una reunión de la Junta General de Cofradías, el Hermano Mayor José Francisco Fernández, junto con el Tesorero Bernabé Díaz-Parreño y Francisco Alberca, se sentaron en uno de los alfeizar de las ventanas del Bar del Sancho Hotel, dándole vueltas a una idea; ¿Por qué no incorporar un nuevo paso a la Cofradía para que desfilara en la procesión del Santo Entierro? A partir de esa noche, el trabajo de la Hermandad se centró en la adquisición de este nuevo Paso de Misterio; El momento pasional elegido sería “La Sagrada Lanzada de Nuestro Señor”. En 1986 el Hermano Mayor y el Tesorero de la Hermandad viajaron a Madrid, en concreto a los talleres Nazaret, para encargar la imagen del Stmo. Cristo de la Lanzada. El 27 de diciembre de ese mismo año, se recogía en los citados talleres nuestra Imagen Cristífera, haciendo lo propio con el romano, el día 2 de marzo de 1987. Estas dos imágenes junto con San Juan Apóstol y Ntra. Sra. de los Dolores, titulares de la Cofradía, conformarían la totalidad del Paso de Misterio. Fue mucho el trabajo dedicado a la realización total del paso, donde nunca faltó la aportación incondicional de los miembros de la Junta de Gobierno. Lo que en un principio pareció una locura, la adquisición un nuevo paso, dio la razón a los creadores de dicho proyecto, al tiempo que enriqueció el patrimonio de la Hermandad, sirviendo no sólo para trabajar más holgadamente en el aspecto económico, sino para aglutinar más a los hermanos, comenzando una nueva etapa de ilusión y participación. |
Año tras año, a dicho paso se le introducía algún tipo de modificación y mejora: en 1990 se incluyó la Imagen de María Magdalena, en 1992 se adquiere una nueva Imagen mariana para este Misterio. Al poco tiempo, dichas imágenes fueron restauradas y mejoradas en los talleres Lara de Socuéllamos, obteniéndose un buen resultado tras estos trabajos. La nueva Imagen de San Juan Apóstol para el paso de la Sagrada Lanzada, se adquiere en 1996, siendo una talla de madera policromada para vestir realizada en los talleres de Salmerón de Socuéllamos. Por otro lado, durante la década de los noventa, la Hermandad con la figura de Don Juan José Sanchez-Manjavacas como secretario, organizó una serie de partidos benéficos, destinados a instituciones de ámbito social, como la asociación contra el cáncer, asociación antidroga... entre otras. En 1995 la Cofradía se planteó otra novedad, una serie de hermanos propusieron montar el paso de Nuestra Señora de los Dolores sobre andas para que procesionara de esta forma en la noche del viernes de Dolores. A pesar de las opiniones contrarias de algunos miembros, la idea siguió adelante, y así, en la noche del Viernes de Dolores de 1995 nuestra Veneradísima Imagen procesionó en andas por vez primera. Desde ese año, esta procesión ha ido adquiriendo una gran solemnidad, seriedad y respeto, contando con un recorrido lleno de fieles en las aceras, y con un considerable incremento entre nuestras filas de nazarenos. En la Semana Santa de 1996, Ntra. Sra. De los Dolores estrenó nuevo manto bordado con aplicaciones en oro sobre terciopelo granate. Así mismo, estrenó una saya blanca bordada en hilo de oro, y con la que sigue procesionando en la actualidad. Dos años después en 1997, y viendo la gran aceptación que había tenido La Virgen de los Dolores portada sobre andas, se propuso igualmente, que también lo hiciera de esta manera en la Procesión del Encuentro en la mañana del Viernes Santo. Dicha propuesta fue aceptada con agrado, y así se continuó haciendo hasta nuestros días. A finales de los noventa, la Hermandad organizaba un viaje a Sevilla el Miércoles Santo de cada año. En uno de estos viajes, concretamente en 1998, algunos de los miembros de la Cofradía, que se encontraban viendo la salida de la Hermandad de la Sagrada Lanzada de Sevilla, oyeron el comentario de la posible venta del Longinos a caballo y que desfilaba en el paso titular de la Hermandad sevillana. No mucho después, se pusieron en contacto con dicha Cofradía, lo que dio lugar a la adquisición de la genial obra de Elías Garo y que completaba el conjunto escultórico que hoy podemos contemplar. A raíz de aquí, surgió un hermanamiento entre ambas Cofradías, y así, en el Miércoles Santo de 1999, seis miembros de nuestra Hermandad tuvieron el honor de desfilar en dicho cortejo procesional sevillano y realizar Estación de Penitencia a la Santa Iglesia Catedral Metropolitana de Sevilla. Ese mismo año, el Obispo de Ciudad Real Don Rafael Torija de la Fuente aprueba unos nuevos estatutos debido al cambio de denominación y título de la Hermandad. Pasó de denominarse “Hermandad de San Juan Apóstol” a “Hermandad y Cofradía de la Sagrada Lanzada, Nuestra Señora de los Dolores y San Juan Apóstol”. Es en el año 2000 cuando la Hermandad llevó a cabo otra decisión importante; retirar el paso de La Sagrada Lanzada de las subastas y crear así, un sistema de rotación entre dos cuadrillas de la Cofradía, que pudieran procesionar este mismo paso y el de Nuestra Señora de los Dolores, de forma alterna. Este hecho ha ido generando el acercamiento de los anderos a la Cofradía, así como la consecución de unos desfiles procesionales más dignos, serios y respetuosos. Seis años más tarde, y tras algunos años en los que José Francisco Fernández de Quero había intentado dejar su cargo como Hermano Mayor al no poder atenderlo y dedicarse plenamente a él, por motivos familiares, presenta su dimisión en 2006, provocando con ello una renovación de cargos, de forma interina, en el seno de la Junta de Gobierno. Así pues, asumió el cargo de Hermano Mayor Miguel Ángel Escribano, la secretaria José Manuel Alcañiz y la tesorería Bernabé Díaz-Parreño. Cargos que fueron ratificados un año más tarde mediante Asamblea de Elecciones. A partir de este momento, la nueva Junta de Gobierno elegida y conformada tras dichas Elecciones, se dispuso a trabajar con una gran ilusión y empeño para continuar el bonito legado que “heredaron” de las Juntas de Gobierno que les precedieron. De esta manera, en el año 2008 la Cofradía llevó a cabo la celebración de su Cincuenta Aniversario fundacional, para lo cual realizó numerosos actos y efemérides, destacando la belleza y emotividad de los mismo, así como, la gran aceptación y agrado que tuvieron para nuestros Hermanos. También ese mismo año se restauró la Imagen de Nuestra Señora de los Dolores, trabajos llevados a cabo por el imaginero cordobés Don Alfonso Castellano Tamarit. Dicha restauración dio como resultado el embellecimiento, si cabe aún más, de nuestra Imagen titular, aumentando, considerablemente, su dulzura y naturalidad. Durante el 2008, de igual forma, se confeccionó un nuevo manto bordado en hilo de oro sobre terciopelo azul pavo, por las Monjas Trinitarias de Quintanar de la Orden. Éste, fue diseñado por nuestro gran amigo y Hermano Don Carmelo Díaz Ropero Reillo y fue estrenado por Nuestra Señora de los Dolores en la noche del Viernes de Dolores de 2008. Otro más de los trabajos realizados durante el 2008, fue la restauración de la carroza de Nuestra Señora de los Dolores, modificando la disposición y medidas de su tradicional templete y que tanto la identifica. Todos estos trabajos fueron realizados por nuestro amigo y artista local, Don José Martín Violero. Un año después, en 2009, se ha llevado a cabo la restauración de nuestra Imagen titular San Juan Apóstol, trabajos realizados nuevamente, por Don Alfonso Castellano Tamarit en su taller de Córdoba y obteniéndose, de igual forma, un excelentísimo resultado tras la misma. En la Semana Santa de 2010, San Juan Apóstol ha estrenado una nueva túnica bordada en hilo de oro sobre terciopelo verde, y mantolín color “vino tinto”, realizados por el gran bordador cordobés Don Antonio de Padua Villar Moreno y que desde el año 2008, y de forma magistral, viene siendo el Vestidor de Nuestra Señora de los Dolores y, desde 2010, de San Juan Apóstol, junto con su incondicional camarera Doña Gregoria Escribano. Este mismo año, también se han restaurado los Ángeles lampararios que acompañan a la imagen de San Juan Apóstol en su paso, pues debido al paso de los años, se encontraban en un estado de deterioro muy significativo, trabajos acometidos, una vez más por Don Alfonso Castellano Tamarit, de forma brillante. Actualmente, las salidas Procesionales de nuestra Cofradía se realizan en la noche del Viernes de Dolores, la tarde del Jueves Santo; en la procesión de la Veracruz, la mañana del Viernes Santo; en la Procesión del Encuentro y en la tarde del Viernes Santo; en la Procesión del Santo Entierro. Todas ellas realizándose con el mayor orden. Seriedad y recogimiento. Dichas salidas Procesionales tienen una dimensión evangelizadora a través del conjunto de los signos que la constituyen y de la actitud sincera de los penitentes, que en todo momento, procuran revelar el rostro de Dios a los hombres. Los Hermanos viven este acto en unión íntima con Dios y como apóstoles de Cristo ante todo el pueblo cristiano de Campo de Criptana. Esta es nuestra manera de entender la Semana Santa y su máxima expresión y representación en la calle, con la devoción y respeto que merece conmemorar la Pasión, Muerte y Resurrección de Ntro. Señor JesuCristo. Sin más, desearles que un año más, sigan viviendo la Semana Santa de manera intensa y lo más Cristianamente posible, siempre desde EL RESPETO, LA FE Y LA DEVOCIÓN. Hermandad de la Sagrada Lanzada, y San Juan Apóstol |
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