Sabías que

Salvo raras excepciones, los artistas a través de los siglos han plasmado la figura del Crucificado clavado en las palmas de las manos, situación que es difícil que así sucediera, ya que a los pocos minutos con el peso del cuerpo se le hubieran desgarrado, por lo que científicamente es más probable que fuese traspasado por los clavos en las muñecas.