En 1948 se ofreció a participar en nuestras procesiones la Banda de cornetas de la Brigada de la Cruz Roja de Madrid y al ser excesivo su presupuesto -5.000 pesetas- (unos 30 euros) no se llegó a un acuerdo, haciéndolo al año siguiente de forma gratuita.
El Cristo de la Expiración fue tallado por Juan Cristóbal en una buhardilla, en Madrid, durante el trienio 1936-39 y que en el año 1940 se le tributaron los cultos patronales por no estar esculpido aún el Santísimo Cristo de Villajos,