Caifás

Sumo sacerdote judío que fue responsable del juicio y condena de Jesucristo. Fue nombrado por el prefecto romano Valerius Gratus, y desempeñó el cargo entre el año 18 y el 36 de nuestra era, fecha tras la cual fue depuesto por el legado Vitelio. Caifás era un político que se enriquecía con el culto del Templo y que ocupaba su cargo apoyado por Roma, que nombraba y destituía a los sumos sacerdotes que no colaboraban con el procurador romano.

Era yerno de Anás, que había ejercido el mismo cargo anteriormente (años 6-15) y seguía teniendo alto prestigio entre los miembros del alto tribunal, por lo que ambas figuras (además de los ancianos del sanedrín) se reparten la responsabilidad de los sucesos que conducen a la muerte de Jesús a manos de los romanos. Sin embargo, no está claro saber cuál era la función que cada uno de ellos representaba. Aunque algunos textos emplean el plural "sumos sacerdotes", o llaman a Anás "sumo sacerdote" en tiempo de la muerte de Jesús e incluso más tarde, no se daba una rotación, ni un ejercicio simultáneo del cargo; pero existían, según parece, unas cuantas familias en Jerusalén de entre las que se escogía usualmente al "sumo sacerdote", y a este grupo cerrado de personas que habían desempeñado el cargo o esperaban hacerlo muy pronto es al que parecen aludir y culpar los textos neotestamentarios.

Es en el palacio de Caifás donde deciden los sumos sacerdotes y ancianos "apoderarse de Jesús a base de astucia y matarlo", y cuando hacen prisionero a Jesús lo llevan ante él, pues en su casa se habían reunido los escribas y ancianos. Caifás interroga a Jesús sobre su identidad mesiánica y lo acusa de blasfemia. Para defender el estatu quo sentencia: «Es mejor que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca». Y con esa frase, tras rasgarse las vestiduras, signo de la condena a muerte por blasfemia, sentencia al Nazareno. El consejo de "sumos sacerdotes" y ancianos que se reúne al llegar el día decide entregar a Jesús a Pilato para que le dé muerte.

Después de crucificar a Jesús, Caifás siguió persiguiendo a sus discípulos, a los que prohibía que hablasen de él en público. Murió víctima de una dolorosa enfermedad. En 1990, los arqueólogos descubrieron el osario con los restos de Caifás.