Herodes I, el Grande

ORIGENES

Rey de Judea entre los años 40 y 4 a.C. Era llamado también "Herodes el Grande".

Herodes, apodado el Grande, fue hijo de Antípatro, un idumeo. Los idumeos fueron conquistados por Juan Hircano cerca del fin del siglo II a. C., y obligados a vivir como judíos, para ser considerados como tales. Antípatro, el padre de Herodes, había colaborado con los romanos en el Oriente, y fue el favor de Roma lo que elevó a la familia herodiana al nivel de preeminencia y poder que llegó a alcanzar. Herodes nació el año 73 a. C., y se le menciona por primera vez como gobernador de Galilea. Su carrera supera con mucho a la de muchos héroes de ficción. Siempre supo congraciarse con los favoritos de la suerte en el cambiante escenario de la historia romana. Los jóvenes Octavio y Antonio lograron, el año 40 a.C., que el Senado romano le diera la corona de Judea, y subió al templo de Júpiter a dar gracias a los dioses de Roma acompañado de sus dos poderosos amigos. Antígono fue degollado el año 37 a.C. y desde ese momento Herodes se convirtió en rey de hecho y no sólo de nombre. Contrajo matrimonio con Mariamne el año 38 a.C. y al entrar de ese modo en alianza matrimonial con los Asmoneos, populares entre los judíos, Herodes reforzó su posesión del trono.

PARTES DE SU VIDA

El reino de Herodes se divide naturalmente en tres períodos: 37-25 a.C. son los años de desarrollo; 25-13 a.C., los de esplendor real; 13-4 a.C., los de problemas y tragedias domésticas. Durante el primer período se afirma en el trono haciendo a un lado a sus rivales de la línea asmonea. Asesina a Hircano y a Aristóbulo, abuelo y hermano de Mariamne, respectivamente. A este último lo había nombrado sumo sacerdote, a pesar de tener sólo 17 años. Su único delito fue haber sido muy popular. También Mariamne fue ejecutada, en 29 a.C. Y la madre de ésta, Alejandra, en 28 a.C. Debido a su amistad con Antonio, quien había sido vencido por Octaviano en Actium, en 31 a.C., Herodes temía por su vida y viajó a Rodas con un dogal al cuello, como un criminal, para dialogar con el conquistador. Finalmente, César lo confirmó en el trono, ampliando, además, su territorio.

Con las riendas del reino en la mano y habiendo tomado venganza de sus enemigos, adornó su territorio con ciudades y templos en honor del emperador y de los dioses. Construyó Samaria y la llamó Sebaste, por el nombre griego de Augusto. También edificó Cesarea con su magnífico puerto. Debido a sus gustos griegos, Herodes erigió teatros, anfiteatros e hipódromos para los juegos que se celebraban en tiempos definidos incluso en Jerusalén.

ASESINATOS

Los horrores del hogar de Herodes contrastaban fuertemente con el esplendor de su reino. El haberse desposado con diez mujeres, de las que tuvo muchos hijos, hizo que el demonio de la discordia provocara frecuentes tragedias familiares. Incluso mandó matar a sus hijos Aristóbulo y Alejandro, 6 a.C., a quienes Antípatro, otro hijo, nacido de Doris, había acusado de conspirar contra la vida de su padre. Este mismo Antípatro, cuya crueldad lo hacía verdadero hijo de Herodes, y quien había causado la muerte de tantos, fue él mismo acusado y convicto de haber intentado envenenar, y finalmente, matar a su padre. La última alegría del rey moribundo se la proporcionó la carta de Roma que lo autorizaba a matar a su hijo. Cinco días después murió, como otro Antíoco sujeto a una maldición.

MUERTE

La descripción que hace Josefo- siguiendo a Nicolás de Damasco, su amigo y biógrafo- de su muerte y de las circunstancias que la acompañaron es tan gráfica que sólo puede haber sido hecha por un testigo ocular. En el balneario de Calirroe, al este del Mar Muerto, buscaba el rey reposo de la enfermedad que lo llevaría a la muerte. Cuando se acercaba su fin, dio órdenes de encerrar en el hipódromo de Jericó a los principales personajes del país y matarlos en cuanto él muriera, para que no faltaran lágrimas en su sepelio. No fue obedecida orden tan bárbara. Por el contrario, los judíos celebraron el día de su muerte como uno de fiesta, para celebrar su liberación de esa tiranía. Arquelao, a quien Herodes había nombrado heredero al descubrirse la perfidia de Antípatro, lo sepultó con gran pompa en Herodión, llamado por algunos Monte Franco, al sureste de Belén, en la tumba que el rey había preparado para si mismo. La muerte de Herodes reviste importancia por su relación con el nacimiento de Cristo.

La muerte de Herodes se produjo en la primavera de 750 A.U.C. [?] , o 4 a.C. Cristo nació antes de la muerte de Herodes, pero no se sabe claramente con cuántos años de anterioridad. Al final de su vida fue cuando ordenó matar a todos los niños menores de dos años.

PERSONALIDAD

Sus defectos predominantes eran los celos y la ambición, que lo llevaban a sacrificar aún a quienes le eran más cercanos y queridos: el asesinato y la munificencia eran ambos buenos instrumentos para lograr sus fines. La matanza de los Inocentes cuadra perfectamente con lo que la historia nos narra de él. Augusto, enterado de que entre los niños a los que Herodes había ordenado matar estaba su propio hijo, expresó: "Es mejor ser un puerco de Herodes que su hijo".