María Magdalena


María Magdalena fue así llamada porque era de Magdala, cerca de Tiberías, en la costa oeste de Galilea, aunque también pudo ser por una expresión Talmúdica que significa “cabello crespo de mujer”, aunque el Talmud la describe como una adúltera.

En el Nuevo Testamento, ella es mencionada entre las mujeres que acompañaron y siguieron a Cristo donde también se dice que habían sido echados fuera de ella siete demonios, por lo que ella estaba eternamente agradecida a Jesús. Estuvo a pies de la cruz, vio a Jesús yacer en su tumba y fue la primera testigo reconocida de la Resurrección, al ir a ungir su cuerpo.

El papa Gregorio Magno la identificó con la mujer caída que bañó los pies de Cristo con sus lágrimas y los secó con sus cabellos.

Algunos escritos suponen que la "pecadora" que describe Lucas en su evangelio, Maria de Betania, hermana de Lázaro y Marta, y María Magdalena son la misma persona. No es posible probar si son tres personas distinas, dos o una única, sólo se puede conjeturar.

La Iglesia Griega sostiene que la santa se retiró a Éfeso con la Santísima Virgen y allí murió, que sus reliquias fueron transferidas a Constantinopla en el año 886 y son preservadas allí. Otras tradiciones apuntan a que su cuerpo podría reposar en Francia o Italia.