El Miércoles de Ceniza es el día que marca el inicio de la Cuaresma. La ceniza, del latín "cinis", es producto de la combustión de algo por el fuego. Pronto adquirió un sentido simbólico de caducidad y muerte, y en sentido figurado, de humildad y penitencia. Los elementos clásicos deben estar presentes desde este día: el color morado, la ausencia de las flores y del aleluya, el repertorio propio de cantos...

Con la imposición de las cenizas, se inicia una estación espiritual para vivir el Misterio Pascual, es decir, la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. El sacerdote, una vez que sumerge su dedo pulgar en cenizas previamente bendecidas, marcará en la frente usando dos formulas:
- "Polvo eres, y en polvo te convertirás ( Gén 3,19)
- "Convertíos y creed el Evangelio" (Mc1, 15)
- Concédenos, Señor, el perdón y haznos pasar del pecado a la gracia y de la muerte a la vida
Tradición
Antiguamente, los judíos acostumbraban a cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio
En la Iglesia primitiva, variaba la duración de la Cuaresma, pero normalmente comenzaba seis semanas antes de la Pascua. Esto sólo daba por resultado 36 días de ayuno (ya que se excluyen los domingos), por lo que en el siglo VII se agregaron cuatro días antes del primer domingo de Cuaresma (el miércoles) estableciendo los cuarenta días de ayuno, para imitar el ayuno de Cristo en el desierto.
En Roma los penitentes cristianos comenzaban su penitencia el primer día de Cuaresma: eran salpicados de cenizas, vestidos en sayal y obligados a mantenerse lejos hasta que se reconciliaran con la Iglesia en Semana Santa. Cuando estas prácticas cayeron en desuso (del siglo VIII al X), el inicio de la Cuaresma fue simbolizada colocando ceniza en las cabezas de toda la congregación.
Fuentes:
www.aciprensa.com
www.wikipedia.org





