Tercer procurador (¿o prefecto?) romano de Judea. Pilato, era de familia de clase ecuestre y nada se sabe de él antes de su nombramiento.
Fue enviado como gobernador a Palestina por Tiberio en el año 26 de nuestra era. Sucedió en el cargo a Valerio Grato y era el quinto gobernador de Roma en esta zona, que lo puso al frente de una circunscripción de segunda categoría a la que pertenecían tres pequeñas provincias: Judea, Samaria e Idumea. Esta última tenía fronteras poco definidas, por lo que necesitaba vigilancia especial. Era una región difícil y problemática. En ella había frecuentes revueltas. Una lápida encontrada en Cesarea Marítima el año 1961 dice que no era procurador, como muchas veces hemos oído, sino un simple prefecto.
Su residencia oficial estaba en Cesarea, ciudad construida por Herodes el Grande, a la que puso tal nombre para congraciarse con el emperador César Augusto. El ambiente de la ciudad era helenizado, por lo que podía llevar una vida regalada, sin oler constantemente a carne asada de los sacrificios, como ocurría de residir en Jerusalén. Pero durante las grandes festividades judías en las que se congregaba gran número de peregrinos, se trasladaba a Jerusalén con el fin de evitar revueltas, ya que las aglomeraciones eran caldo de cultivo para ellas. La guarnición militar de Jerusalén no superaba los 4.500 soldados. No eran legionarios romanos, sino tropas auxiliares, reclutadas entre sirios, griegos y samaritanos. Se dividían en "cohortes" y "alas". En casos excepcionales el prefecto podía recurrir al legado de Siria, su superior inmediato, para pedir refuerzos.
El cometido del prefecto era advertir a las autoridades religiosas locales que no se entrometieran en asuntos de la administración civil: el de recaudar los impuestos y el de evitar y reprimir levantamientos secesionistas.
El cargo de prefecto se renovaba cada tres años. Pilato estuvo diez, lo que dice mucho en su favor a pesar de las criticas severas que le han hecho y de la acusación de que no se preocupaba de los asuntos de la metrópolis. A este respecto no olvidemos que Tiberio tenía costumbre de retener a algunos funcionarios más de tres años, porque decía que, al pretender enriquecerse en tan poco tiempo, podían cometer desmanes.
PolíticaLa gestión de Pilato en Palestina estuvo marcada por varios hechos de cierta importancia. Nada más llegar a esta región, como reconocimiento al emperador Tiberio e influido por el ambiente antijudío, mandó instalar en Jerusalén las insignias de su tropa con el estandarte del emperador, acompañado de las águilas imperiales. La presencia de representaciones humanas en la Ciudad Santa exaltó a los judíos. Fueron a protestar en masa a Cesarea, a la residencia de Pilato. Allí estuvieron vociferando durante cinco días. Al final, Pilato, cansado de tanto griterío, los amenazó con la tropa que ya tenía preparada. Ellos, lejos de temer, hicieron el gesto de desnudar sus cuellos, demostrando que estaban dispuestos a morir. Ante esta reacción inusitada, mandó quitar las imágenes y estandartes de Jerusalén. Poco tiempo después hizo lo mismo. Parece que recibió órdenes de Roma.
Otro de los casos sucedidos durante su mandato fue con ocasión del acueducto que construyó para llevar agua desde las cercanías de Belén a Jerusalén. Necesitaba dinero para costear la obra y lo tomó de las arcas del Templo de Jerusalén. Herodes el Grande también lo había hecho y, aunque fue criticado, el hecho no tuvo mayor repercusión. Pero en este caso el que lo hacía era pagano y además invasor. El hecho suscitó una rebelión. Para reprimirla, Pilato usó una táctica curiosa. Envió soldados a Jerusalén, vestidos de paisano, sin espadas, como cualquier otro judío, pero con un garrote camuflado entre la ropa. Llevaban órdenes de entremezclarse con la gente alborotada y dar garrotazos a todo el que gritara. Como consecuencia de los golpes murieron muchos judíos, otros perdieron la vida pisoteados por la multitud que huía despavorida por las estrechas calles de la ciudad.
Pilato y los samaritanosEl peor de los hechos sucedidos durante su mandato fue el del año 35 de nuestra era. Un iluminado samaritano convenció a muchos para que se alzasen contra los romanos ante la proximidad de los tiempos mesiánicos. El pueblo tomó las armas y se dirigió a Tarante, Monte Garizim. Pilato se anticipó y con sus tropas ocupó el camino que iba al monte sagrado de los samaritanos. Murieron muchos. Otros fueron hechos prisioneros y ejecutó a gran número de gente principal. Pilato esta vez tuvo mala suerte. La operación de su ejército en las faldas del monte coincidió con el nombramiento de un nuevo legado para Siria, del que dependía Palestina. Era Lucio Vitelio. Éste, siguiendo su costumbre, quiso informarse de todo lo que había sucedido en la región revisando los archivos. A su vez, los samaritanos, repuestos del susto, enviaron una comisión para quejarse de los sucedido con Pilato, aduciendo que no se habían sublevado contra Roma.
Vitelio, mal compañero de Pilato, lo relevó de su puesto y lo envió a Roma para dar explicaciones al emperador. Tras 54 días de viaje, desembarcó en Italia días después de la muerte de su protector Tiberio, acaecida el 17 de marzo del 37. No sabemos más de él. Lo que sí sabemos es que todas las personas designadas por el emperador para un cargo, perdían sus funciones y pasaban al estado civil, si el emperador no les renovaba el nombramiento. Por eso, todo lo que después de su destitución se ha dicho de Pilato pertenece al género de la leyenda. Unas dicen que se suicidó, otras que murió en Francia, y hasta que se convirtió en cristiano, pero ninguna tiene suficiente veracidad.
Pilato y el proceso de JesúsLos juicios romanos seguían un trámite estricto: los acusadores (cualquier ciudadano libre) presentaban los cargos y los testigos que los apoyaban. El acusado tenía tres oportunidades de defenderse.
Los miembros del Sanedrín, temerosos de Cristo, decidieron su muerte espoleados por Caifás, sumo sacerdote. Pero el sanedrín no tenía competencias jurídicas civiles y no podía aplicar el Ius gladii, la pena de muerte. Y a la vez no querían linchar a Jesús por temor a la reacción del pueblo, por lo que la solución de Caifás fue tratar de que fuera Roma la que ejecutara la pena y se llevara las culpas. Así que llevaron a Jesús ante Poncio Pilato y le acusaron no sólo de ser un blasfemo contra la Ley de Moisés (cosa que a Pilato le traía sin cuidado), sino también de "rebelión contra Roma", lo que llamó la atención del prefecto de Judea, aunque según narran los Evangelios se dio cuenta en seguida de que Jesús no era un peligro para Roma y que los judíos sólo pretendían involucrar a Roma en un asunto meramente religioso. Los acusadores deseaban la muerte de Jesús, pero como eran cobardes y viles que eran, a la vez temían la reacción de los seguidores del Nazareno y por ello trataron que Pilato creyera que Jesús era un revolucionario anti-romano, pero Pilato no se lo creyó.
En principio, para evitar problemas políticos y sobre todo una denuncia ante el legado de Siria, decidió enviar a Jesús a Herodes Antipas. Devuelto nuevamente Jesús a su persona, hubo de ceder a las peticiones de muerte en la cruz por parte de los judíos, que presionaban, que amenazaban con acusarlo a Roma. Tras haberse lavado previamente las manos en señal de inocencia por su parte, cedió cobardemente y condenó a un inocente.
De haber sido Pilato plenamente contrario a Jesús, los evangelistas no hubieran recalcado tanto y tanto su voluntad de querer salvar a Jesús de la muerte en la cruz. Pilato se encontró entre la espada y la pared, por lo que cansado y asqueado del caso y de los que lo promovieron, sin saber qué hacer, lo remató con un procedimiento jurídico, valedero para las provincias del imperio, que constaba en la "Lex lulia", llamado "Extraordinaria cognitio". De todos modos, condenando a Jesús, fue moralmente culpable y jurídicamente responsable: "El que me entregó a ti, tiene más culpa que tú".
PersonalidadEs bueno mencionar que todas las críticas de ese entonces a todos los gobernadores romanos, carecen de imparcialidad y están bajo la influencia de cierto fanatismo nacionalista. No podemos negar de igual forma que la actuación de Poncio Pilato esta llena de circunstancias despiadadas, enérgicas con el fin de mantener el orden a toda costa, lo que cumplio a su propósito; lo que le faltó fue sensibilidad a los escrúpulos judíos.
-El rey Herodes Antipas, citado por Filón, decía de Pilato que era un hombre "venal, violento, rapaz, extorsionador y tirano". Pero era fama y corría la voz entre la gente que el propio rey ejercía el oficio de espía del emperador Tiberio. Esto lo sabía el mismo Pilato. De ahí la enemistad entre los dos según señala el evangelista Lucas (23,12). Esta enemistad se incrementó a causa de la muerte de unos galileos, súbditos del rey Herodes Antipas, que habían venido a Jerusalén a "ofrecer sacrificios" en el Templo. Pero es lógico pensar que harían algo más que ofrecer sacrificios, pues todos los años, e incluso ese mismo año, vinieron decenas de miles de galileos a celebrar la Pascua a Jerusalén y a ofrecer sacrificios y no les sucedió nada. Esta enemistad alcanzó cotas máximas al enterarse Pilato, por sus espías, que Herodes acumulaba gran cantidad de armas en lugares ocultos de Galilea. ¿Para qué?
-Lo cita también el filósofo Filón, que vivió en un tiempo en que habían abrazado la fe cristiana numerosos intelectuales que emplearon la pluma en defensa del cristianismo. Los romanos no intervinieron en estas luchas religiosas porque o no conocían la fe cristiana o la tomaban como una de tantas creencias existentes en el imperio. Los judíos sí intervinieron ante la acusación de los cristianos de ser los responsables de la muerte de Jesús. Uno de estos judíos era Filón, quien para aminorar el golpe de los cristianos, recalcó las tintas sobre Pilato, haciéndole responsable de ella, por ser un gobernador de naturaleza implacable, corrompido y cruel que no retrocedía ante nada, haciendo todo por orgullo y, a su vez, corrompido.
-El historiador romano Tácito no conoció a Pilato, pero lo describe como "arbitrario y despiadado". No sabemos las fuentes que tuvo Tácito para afirmar esto. Lo que sí sabemos es que la buena imagen que Pilato presenta en el juicio de Jesús, en el que quiere ser recto, no corresponde a la de un hombre despiadado.
-Los apologistas cristianos de los primeros siglos son inmisericordes con Pilato por su debilidad.
-Por su parte, los judios atacaron duramente a Pilato como defensa ante las acusaciones de los cristianos que cargaban sobre ellos el peso de la muerte de Jesús.
-El historiador judío Flavio Josefo lo retrató como un administrador duro que no supo entender las convicciones religiosas ni el orgullo nacional de los judíos. Es famoso por su intervención en el juicio y ejecución de Jesucristo. Su culpabilidad en el caso ha sido objeto de debate desde entonces.
Como nota curiosa anotemos que la Iglesia de Etiopía celebra el 25 de junio su fiesta como mártir, y la Iglesia griega ortodoxa, el 27 de octubre, celebra la de su esposa Prócula.


