Oraciones

Oración para el Domingo de Resurrección

Las Sagradas Mujeres en el sepulcro de Cristo - Annibale Carracci (1590) En este Domingo gritamos alegres
¡Aleluya!
Dios abraza a la humanidad entera
desde la pasión inmensa que siente por nosotros.
¡El Señor ha Resucitado! ¡Aleluya!
Todas nuestras manos vacías,
todas nuestras manos sucias,
todas nuestras manos cansadas,
todas nuestras manos llenas de cosas,
todas nuestras manos amenazantes,
todas nuestras manos...
por la Resurrección del Señor
quedan liberadas para abrazar con todas las fuerzas.
¡El Señor ha Resucitado! ¡Aleluya!
Hoy la Iglesia se engalana con sus mejores ropajes,
inundada por tan inmensa Luz;
hoy los creyentes sentimos y celebramos
que la vida vence todas las sombras de muerte,
que la Resurrección es esperanza para todos.
¡El Señor ha Resucitado! ¡Aleluya!
Hoy con Jesús, el Cristo, todos resucitamos,
todos renovamos nuestro compromiso
de apostar por la vida y por el optimismo;
por los buenos proyectos y por los más desfavorecidos;
por los más indiferentes y por la paz sin condiciones;
por el bien común, por la desapropiación que humaniza;
por la liberación de toda atadura
y por los hermanos antes que por nosotros mismos.
Gritemos con nuestra vida que
¡El Señor ha Resucitado! ¡Aleluya!
¡Feliz Pascua de Resurrección!

 


REFLEXIÓN

La Pascua de Jesús lo cambia todo: los hombres y las cosas, su vida, su historia... Nunca hubo cambio tan radical como el de la Resurrección de Jesús.

Y es que la Resurrección es el triunfo de la vida sobre la muerte. La Pascua es, ante todo, la fiesta de la Vida.

Jesús mismo había dicho que Él era la resurrección y la vida, y esa profecía la hemos visto cumplida. ¡¡ÉL RESUCITÓ!!

Y esto tiene que cambiarnos la vida. Nada puede seguir igual. Todos deben de notar en nosotros lo que estos días hemos vivido y celebrado. Jesús ha resucitado y lo llevamos dentro de nuestro corazón. Hemos experimentado el amor más grande: Jesús ha entregado la vida por nosotros, y por nosotros ha resucitado. Y algo así sólo puede ser levadura de algo importante, y ese algo ya ha empezado, ¿No lo véis? ¿No lo notáis?

 

Resurreccion de El Greco (1604) LECTURA A COROS:

1.No somos cristianos por creer en el pecado,

en la muerte, en la cruz.

Lo somos, por creer en la alegría, en la vida, en la amistad...

¡Y en la Resurrección de Cristo!

2.Lo nuclear de nuestra fe consiste en una esperanza:

La de que toda prueba se transforma en gracia,

Toda tristeza en gozo, toda culpa en perdón,

¡Toda muerte en Resurrección.!

3.Las mujeres iban hacia el sepulcro

pensando en quién correría la losa.

Ese es nuestro gran problema de cristianos:

tener sepultada nuestra esperanza, nuestro optimismo,

bajo una losa que creemos superior a nuestras fuerzas.

4.La Pascua es la experiencia de vernos liberados de esa losa.

Los padres de la Iglesia decían que

no hay sino un solo medio para resucitar:

curar la tristeza.

5.La dificultad real no está sólo en tener o no fe en esa Resurrección,

sino en que los cristianos tengamos o no ganas

de resucitar cada día. ¡Ganas de vivir!

Y debemos comenzar por morir a eso que tenemos tan vivo:

egoísmos, tristezas, rencores...Y debemos resucitar

a esa zona que tenemos tan muerta: fe, esperanza, amor...

6.No hay mas que una prueba evidente

de que Cristo ha resucitado: ¡Mostrarle vivo!

Mostrar cómo sigue habiendo personas y grupos

que viven su misma vida y aman con su mismo amor.

7.Luchar hasta el final por Jesús, aunque a veces

signifique complicarme la vida. Aunque a veces sea mi rival.

Llevarle en mi corazón, siempre, con alegría.

8.Como cristianos tenemos una misión:

dar testimonio de la Resurrección de Cristo.

Esto es amar, defender, extender y vivir la...¡VIDA!

Debemos SER LEVADURAS DEL AMOR.

 

DESPEDIDA:

Que estos días vividos en fe y amistad nos recuerden siempre que debemos vivir alegres porque Aquel que más nos ama, ha muerto y resucitado por nosotros. Que estos días brillen siempre en la noche gris, porque ahora mejor que nunca sabemos que JESÚS RESUCITÓ!!!!!!!!!!!!!!

 

Oración para el Sábado Santo

 

Sábado Santo, el día de descanso de la tradición judía. Un día muy largo por delante, sin la posibilidad de escaparse, de dejarse llevar por la rutina o dejarse absorber por el trabajo. Un día donde nos tocará reflexionar, nos vendrán a la mente infinidad de recuerdos, de momentos vividos con el que ahora yace muerto, de esperanzas puestas en el que ayer expiró en la cruz. Y la pregunta de si todo esto tiene sentido, de si no es una gran mentira, la locura de un rebelde al que la sociedad, anoche, puso en su sitio.

 

1. LECTURA BÍBLICA.

Angeles llorando sobre el cadaver de Cristo (Guercino, 1618)

“Un hombre llamado José, miembro del Sanedrín, varón bueno y justo, procedente de Arimatea en Judea, el cual no estaba de acuerdo con el Consejo ni con lo obrado por ellos, y que esperaba el Reino de Dios, se presentó ante Pilatos y le pidió el cuerpo de Jesús.

Y habiéndolo bajado lo envolvió en una sábana y lo puso en un sepulcro excavado en la roca, en el que todavía no había sido puesto nadie.

Era el día de la Preparación de la Pascua, y rayaba ya el sábado. Las mujeres que habían acompañado a Jesús desde Galilea, lo siguieron de cerca, y vieron el sepulcro, y cómo era colocado su cuerpo. Regresaron y prepararon aromas y ungüentos. El sábado reposaron según el precepto.” (Lc 23, 50-56)

 

2. UNOS MINUTOS DE SILENCIO

San Pedro llora ante la Virgen (Guercino, 1647)

 

3. REFLEXION

El sábado tarda mucho en pasar...Continúa, para los discípulos y para Jesús, el silencio y el descanso. Pero no podemos olvidar, lo que tanto uno como otro , son en profundidad para nuestra conciencia religiosa
- el silencio es la posibilidad de la escucha. Para escuchar a otro, hay que callar. Para que Dios hable, debemos guardar silencio. El sábado Santo es el gran silencio, porque es la gran preparación para escuchar la Palabra definitiva de Dios
- El descanso del sabado es, fundamentalmente, otra apertura: el hombre descansa, para poner en manos de Dios el trabajo y que El de el retoque definitivo.

Por eso, silencio y descanso se convierten en sinónimos de esperanza. En Sábado Santo nos encontramos ante un vacío, que no es negación, sino posibilidad de plenitud. El descanso no es todavía el don de Dios, sino la posibilidad de recibir la gracia, el don auténtico. La derrota, se vuelve apertura a la victoria.

No digas nada a Dios. Fijate solo en este pensamiento y recibe el amor de Dios en el Sábado Santo:

¿ Jesús se ha ido? No se ha ido: ha penetrado más allá de mi conciencia para transformarme por dentro, ha bajado a los infiernos de mi ser, para rescatarme desde lo hondo. Nada se queda sin redención. Ningún hombre, ninguna historia, ningún muerto. Tambien en mi: Jesús desciende, excava mi pecado, va mas allá de lo que yo mismo conozco de mí, llega hasta la fuente del ser y la redime.
Hondura y gracia desbordante, ¡esto es el Sabado Santo!

SILENCIO MEDITATIVO

 

“CONFIAD Y ESPERAD”.

 

Oración para el Viernes Santo

Dentro de tu grito en la cruz caben todos nuestros gritos, desde el primer llanto del niño hasta el último quejido del moribundo.
Desde tu grito lanzado al cielo encomiendan su vida en las manos del Padre todos los que se sienten abandonados en un misterio incomprensible.
Desde el desconcierto lanzado como queja de los que experimentaron tu amor alguna vez pero se sienten abandonados ahora, y sólo en la lucha contigo esperan su salida, desde todas las noches del espíritu, llega hasta tus manos de Padre nuestro grito.
En este grito tuyo último, dolor de hombre y dolor de Dios, inclinamos agotados la cabeza y te entregamos el espíritu, cuando llegamos a nuestros límites, donde se extinguen los esfuerzos y los días y donde empezamos a resucitar contigo.

 

PALABRA DE DIOS

Pasión de Jesús según San Mateo, capítulos 26 y 27


Romanos 8, 31-40

Ante todo esto, ¿qué diremos? Si Dios está por nosotros ¿quién contra nosotros?

¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es quien justifica ¿quién condenará? ¿Acaso Cristo Jesús, el que murió; más aún el que resucitó, el que está a la diestra de Dios, y que intercede por nosotros?

¿Quién nos separará del Amor de Cristo? ¿la tribulación? ¿la angustia? ¿la persecución? ¿el hambre? ¿la desnudez? ¿los peligros? ¿la espada?. Pero en todo esto salimos vencedores gracias a Aquel que nos amó. Pues estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados ni lo presente ni lo futuro, ni la altura ni la profundidad ni otra criatura alguna podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús Señor nuestro.

 


SILENCIO
RECITAMOS LA ORACIÓN

He escuchado tu Palabra, Señor, que me insiste continuamente en la necesidad de amar.
He visto también tu ejemplo que me anima a dar el paso que me pides.

Tu palabra es radical, pides todo de cada uno de nosotros.

Tu Palabra es clara: Nos pides que amemos a Dios y al prójimo como a uno mismo.
¡Señor, qué cosa tan difícil me pides! ¡Cuántos miedos tendré que superar si quiero hacer vida en mí tu Palabra!
Sí, Señor, mis miedos son mis grandes obstáculos, miedo a tener que compartir cosas que deseo, miedo a tener que perdonar incluso a mi enemigo, miedo a cambiar esta vida tan cómoda por una más desinstalada en donde la confianza esté puesta solamente en ti.

Por eso, Señor, dame la gracia necesaria para hacer todo aquello que me pides; para confiar en ti antes que en mis propias fuerzas, para convencerme plenamente de que tu proyecto me conducirá a la plenitud de mi vida.

Ayúdame, no me abandones, porque yo puedo fallarme a mí mismo pero Tú nunca me fallarás; porque yo puedo desilusionarme pero Tú siempre me animarás.

Porque yo puedo caer en la tentación de "tirar la toalla" pero confiando en ti y en tu fuerza tengo la seguridad de que el camino será más fácil.

Ayúdame…
Ábreme los ojos para ver lo que me pides, ábreme los oídos para que escuche tu Palabra habita en mi corazón para llenarme de tu amor, porque el amor debe ser la raíz de todos mis actos. Sólo así tendrá sentido y podré sentirme cada vez más cerca de ti, porque Tú eres el Amor.

 

AL BRAZO DERECHO DE TU CRUZ

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Contemplo, Señor, el brazo derecho de tu cruz.

El que se extiende hacia Dimas, "el buen ladrón".

Gracias, Señor, por este brazo en el que nos ofreces

Tu perdón a todos los "malagentes" o simplemente

A todos los debiluchos que andamos por la vida

Con tal de que tengamos un día la gracia de arrepentirnos.

Gracias porque gracias a este brazo derecho, consigues

Llenar el cielo de Magdalenas, Zaqueos y demás ovejas perdidas.

Admiro la omnipotencia de este brazo de tu cruz

Que ha logrado el milagro de que pronunciemos como si tal cosa,

Expresiones como: "buen ladrón", que soy ni más ni menos que yo.

¡Bendita sea la fuerza de este potente brazo derecho de tu Cruz!.

Con ella nos arrancarás un día de nuestro pecado

o de nuestra mediocridad y os llevarás contigo al Paraíso.

 

TEXTO

Todos sabemos de desesperaciones, debilidades y soledad. En Cristo y con su muerte, Dios se ha adentrado en nuestra vida y nos ha dicho que somos importantes para Él.

Pero no sólo; Cristo crucificado está también presente en el hombre sufriente, en cada situación de guerra, sinsentido o desamor. Sólo desde esta perspectiva de amor gratuito de Dios al hombre podemos asomarnos a los últimos acontecimientos de la historia, también a los de nuestra propia historia.

La figura de Cristo, Justo traicionado, que no acusa, sino que se deja acusar, es el signo supremo de cómo se comporta Dios, cuando el hombre es pecador, injusto y violento."Al verlo se tapaban la cara; despreciado lo tuvimos por nada; él, que soportó nuestros sufrimientos y cargó con nuestros dolores" (Is. 53, 2-4)

La muerte de Cristo así entendida revela a Dios como Padre que ama inmensamente.

Entonces, ¿podemos entender el misterio del dolor y del sufrimiento a la luz de la cruz de Cristo?

A menudo es algo que nos desconcierta. Somos capaces de reconocer al Emmanuel, "Dios con nosotros" en la alegría del encuentro con los demás o de darle gracias por todo lo bueno que Él pone en nuestro camino: amigos, grupo, familia…sin embargo, ¡cuánto nos cuesta asumir e incluso reconocer la mano de Dios en el sufrimiento personal, familiar o social que nos acecha en momentos puntuales de nuestra vida!

La Pascua, el paso del Señor por nuestra historia tiene múltiples caras. Ya hemos visto cómo "el escándalo de la cruz" sigue siendo la clave para la interpretación del misterio del sufrimiento. No somos masoquistas, no amamos el dolor por el dolor. Se trata de reconocer en ese sufrimiento a Jesús sufriente, que antes que nosotros ya "cargó con nuestros pecados"(2Cor.5,21) y por lo tanto, también con nuestras desesperaciones, desgracias o faltas de amor.

Pero esta postura no puede convertirse en una mera aceptación pasiva de la cruz. Ni siquiera en un "sedante" ante la injusticia o el dolor que vemos a nuestro alrededor. Todo lo contrario. La cruz es siempre fuente de vida."Abrazamos" esta cruz para transformarla, para redimir lo que estaba muerto y darlo vida.

Jesús fue crucificado, pero sabemos que resucitó. El encuentro en nuestra vida, en los momentos de dificultad con este Cristo crucificado ha de llevarnos necesariamente al encuentro con el Resucitado. Aquí radica, quizás, el sentido más profundo de nuestra existencia: en la aceptación del sufrimiento que a veces nos atenaza, que vemos en tantas situaciones familiares o sociales. Aceptación sí, porque en él descubrimos el rostro siempre vivo de Jesucristo, pero aceptación que va más allá de lo que nos habla de cruz o de muerte porque nos grita la realidad de un Dios que murió por Amor. Ahora es el momento en el que a solas con Él, en esta hora de la mañana del viernes, nosotros, cada uno, podemos encontrarnos con su mirada y sentirse infinita e inmensamente amados por Él. Leamos con valentía su Palabra, dejemos que entre en nuestro corazón y que nos hable.

 

SAN AGUSTÍN


En la cruz, ¿fue Cristo el que murió o fue la muerte la que murió en él?
Cristo todavía padece necesidad aquí, todavía peregrina, todavía enferma, todavía es encarcelado. Esto sería una injuria si no lo hubiera dicho él: "Tuve hambre y me diste de comer..."
Estando crucificado, Cristo nos daba ejemplo de cómo debíamos amar a nuestros enemigos
¿Qué hay más hermoso que Dios? y, ¿qué hay más deforme que un crucificado? No nos avergoncemos de su deformidad, sigamos por este camino y llegaremos a contemplar su belleza
Tened siempre clavado en vuestro corazón a Aquél que por vosotros fue clavado en la cruz
Toda nuestra vida cristiana está descrita en el signo de la cruz de Cristo
Lo que padeció Cristo, también nosotros lo padecemos con ÉL, y lo que padecemos nosotros, Él también lo padece en nosotros

 

POR MÍ

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Cuando pienso en ti, en aquel madero me doy cuenta que mi peso está allí
en esa cruz. Sentir ahora mi deuda pagada, por ti, cancelada
y esto lo has hecho por mí, sólo por mí.

Cuando pienso en ti, en la muerte Vida, descubro que mi paz está allí, dentro de ti
porque has sufrido la desilusión, toda lucha y división y esto lo has hecho por mí, sólo por mí.

Por mí has hecho esta locura, por mí, por mí y es en verdad algo tan grande
que no puedo dejar de gritar que:
SIN TI MI CAMINO NO ENCUENTRA UN DESTINO, SIN TI.
SIN TI YA NO EXISTE PAZ QUE COLME MI VIDA SIN TI… VIVO POR TI.

Contemplarte ahí, Rey del universo, y descubrir que mi paz está allí,
en tu por qué, porque aquel dolor que yo no he aceptado
ahora Tú lo has transformado, y esto lo has hecho por mí, sólo por mí.

Cuando pienso que tienes sed de amor y descubro que todo surge allí,
nace de ti y de tu dolor florece ahora una luz que invade el mundo,
y esto lo has hecho por mí, sólo por mí.

 


Por mí has hecho esta locura…
 


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Sabías que

Pilato no sabía nada del prendimiento de Jesús hasta que se lo presentaron para que lo juzgase, y que por ello sus tropas oficiales no fueron a Getsemaní, ya que hubiera tenido que autorizarlos, por lo que se cree que los soldados que participaron en la acción fueron a título particular e incitados por los escribas y fariseos.